Sabías que en Mar del Plata hay una casa enterrada
En la década del 70, con el psicoanálisis en auge, Staudenmaier diseñó una vivienda de la que solo asoma a la superficie una cúpula vidriada montada en un círculo de hormigón y una columna de escaleras por las que se accede al lugar.
El barrio Pinos de Anchorena tiene entre sus particularidades, una casa “enterrada”. Sí, una casa cuyo diseño está pensado en un subsuelo. Para sorpresa de muchos, no se trata de una vivienda pensada como un búnker anti bombas, sino de una casa familiar y se convirtió en un ícono de la arquitectura moderna.
En 1970, el arquitecto Renee Staudenmaier diseñó la unidad familiar para el terreno que había adquirido en el mencionado barrio, a pocas cuadras de la reconocida Casa sobre el Arroyo. La idea del arquitecto era vivir allí junto a su mujer, Laura Orelo y su hija Mercedes.
En la década del 70, con el psicoanálisis en auge, Staudenmaier diseñó una vivienda de la que solo asoma a la superficie una cúpula vidriada montada en un círculo de hormigón y una columna de escaleras por las que se accede al lugar. Hasta hace poco tiempo, la construcción podía observarse desde el exterior. Ahora, un paredón y portón ciego dificultan la visualización de la propiedad.
“Al acceder a la casa y descender por una escalera caracol, se abre al visitante un único gran espacio circular. Un tabique estructural curvo con impresiones bajorrelieve que funciona de espalda de este ambiente y también separa el único servicio de la vivienda”, indica Pablo Junco.
Lo cierto es que la obra de Studemayer toma varios conceptos de arquitectura orgánica - término acuñado a principios del Siglo XX por el Arq. Louis Sulivan y recuperado por el Arq. Frank Lloyd Wright- que buscaba definir un tipo de arquitectura vernácula donde los edificios se convertían en el vehículo de armonía entre el hombre y la tierra, relacionando así la geografía de la región donde se construía. Los edificios parecen crecer desde el terreno, utilizando materiales que resalten la naturaleza existente.
Según los planos a los que tuvo acceso 0223, la sala de estar se encuentra desfasada del eje de la cúpula rodeada por un anillo de circulación que puede cerrarse con una cortina para separar lo público de lo privado y a la vez oscurecer y templar el lugar de descanso. Las paredes tienen múltiples placares o lugares de deposito en forma de arcos alrededor de toda la vivienda.
La forma es la resultante de las circunstancias a las que responde cada especie a partir de los programas de desarrollo que poseen. El Arq. Pier Luigi Nervi dilucidó que la forma y la naturaleza, son el conocimiento que heredamos de la arquitectura estructural del cosmos.
Un concepto básico pero muy particular de la vivienda enterrada es que el espacio se genera de manera inversa a las casas tradicionales, con planos y volúmenes sobre la superficie. En este caso el vacío se encuentra en la tierra, siendo un espacio conquistado a la naturaleza y no agregado a la misma. A partir de ese concepto a priori muy simple, se definen otras variables de estudio como lo espacial, lo morfológico y lo fenomenológico en relación al terreno.
Tanto en corte como en planta podemos ver que la vivienda muestra por fuera un aspecto que no revela el interior y que por el contrario busca disimularlo. Una terraza en forma de anillo busca devolver la mayor cantidad de terreno ocupado posible a la superficie. Dejando solo la cúpula de iluminación de 5 metros de diámetro.
Pero por dentro esa terraza arma un anillo de circulación y la pared de submuración avanza en varios puntos del terreno, horadando los bordes a la manera de un roedor o un insecto, albergando placares, lugares de depósito o agrandando el espacio de uso.
La idea de la casa, como se puede ver en una inscripción en el hormigón, logra poner al visitante obligatoriamente con los pies sobre la tierra y la mirada en el cielo. (“Pedes in terra ad sidera visus”).
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