Debaten habilitar casamientos en espacios públicos de Mar del Plata y piden más precisiones

El expediente del Pro obtuvo despacho en la comisión de Turismo, con pedidos de informes al Emturyc y Legal y Técnica. Desde la oposición advirtieron ambigüedades en la redacción y reclamaron restricciones para evitar usos indebidos de los espacios.

Una pareja celebra su casamiento frente al mar, una postal que el proyecto busca habilitar en espacios públicos de Mar del Plata bajo regulación municipal.

17 de Marzo de 2026 18:08

Por Redacción 0223

PARA 0223

El proyecto del Pro para habilitar casamientos en museos, espacios culturales y playas de Mar del Plata comenzó a avanzar en el Concejo Deliberante, pero dejó expuestas varias dudas en la oposición, que acompañó en general la iniciativa aunque pidió mayores precisiones antes de su aprobación definitiva.

Este martes, en la comisión de Turismo, el expediente obtuvo despacho con pedidos de informes al Emturyc y a la Secretaría Legal y Técnica, en medio de cuestionamientos sobre el alcance real de la ordenanza y los márgenes de discrecionalidad que podría abrir.

La iniciativa, impulsada por el concejal oficialista Marcelo Cardoso, propone autorizar ceremonias vinculadas a la formalización de vínculos -incluyendo matrimonios civiles- en espacios emblemáticos de dominio público municipal, como Villa Victoria, Villa Mitre, la Casa sobre el Arroyo, parques, plazas y playas. El objetivo es ampliar opciones para las parejas, poner en valor el patrimonio local y generar nuevas oportunidades económicas vinculadas a estos eventos.

El proyecto habilita el uso de espacios culturales y patrimoniales como la Villa Victoria.

Sin embargo, uno de los principales focos de preocupación surgió a partir del propio artículo 1 del proyecto, que no se limita exclusivamente a casamientos legales, sino que habilita “otras ceremonias de carácter similar”. Para la oposición, esa redacción abre la puerta a interpretaciones amplias, por lo que tres bloques se abstuvieron en la votación.

En ese sentido, el concejal Pablo Obeid (Unión por la Patria) planteó la necesidad de acotar el alcance. Señaló que, tal como está redactado, podría permitir otro tipo de celebraciones y remarcó que debe quedar claro que se trata únicamente de ceremonias legales y no de fiestas posteriores. También advirtió que no es lo mismo habilitar una ceremonia que permitir eventos sociales más amplios en espacios públicos.

Otra de las observaciones estuvo vinculada al funcionamiento concreto de los lugares elegidos. Desde la oposición pidieron que las franjas horarias no interfieran con las actividades habituales de museos, centros culturales o espacios naturales, para evitar conflictos con su uso principal.

Marcelo Cardoso, autor del proyecto.

Por su parte, el concejal Horacio Taccone (Acción Marplatense) solicitó informes antes de avanzar con el despacho definitivo y planteó una discusión de fondo: si el Concejo debe aprobar una ordenanza general que delegue la reglamentación en el Emturyc o si corresponde establecer parámetros más específicos desde el propio cuerpo legislativo.

En la misma línea, Juan Manuel Cheppi (Frente Renovador) puso el foco en la diversidad de escenarios incluidos en el proyecto. Advirtió que no todos requieren el mismo tratamiento -por ejemplo, un museo histórico frente a un entorno natural como Sierra de los Padres- y reclamó que se reduzca al mínimo posible la discrecionalidad de los funcionarios al momento de autorizar cada caso.

El expediente también prevé que el Emturyc sea la autoridad de aplicación y que tenga facultades para definir condiciones, autorizar eventos e incluso modificar el listado de espacios habilitados, lo que fue otro de los puntos observados durante el debate.

Con estos reparos sobre la mesa, el proyecto seguirá en tratamiento ahora en la Comisión de Legislación, a la espera de los informes del Ejecutivo. Aunque existe consenso en torno a la idea de habilitar nuevos escenarios para casamientos, el eje de la discusión pasa ahora por cómo regularlos, qué límites fijar y qué nivel de control tendrá el Estado sobre una práctica que, en los hechos, ya comenzó a expandirse por fuera de las oficinas del Registro Civil.