Mario Marchioli presentó su libro Soliloquio de un viajero sin mapas

Soliloquio de un viajero sin mapas (Gogol, 2026), séptimo libro de Mario Marchioli, propone un monólogo contemporáneo que indaga en tiempo, memoria, odio y sueños, ofreciendo una reflexión íntima y humana sobre el desconcierto de vivir en la modernidad.

El libro, atravesado por anécdotas personales y reflexiones universales, se convierte en un testimonio de vida.

29 de Marzo de 2026 08:54

Mario Marchioli acaba de publicar su séptimo libro, una obra que, según él mismo reconoce, es la más cercana a su propia vida y experiencias. A sus casi 80 años, el autor se detiene en temas que lo han acompañado siempre: la vejez, la palabra, los sueños, el odio y la paz.

“Lo interesante no es el libro en sí, porque lo he escrito yo, sino el motivo por el cual lo escribí”, explica Marchioli. La chispa inicial surgió de una amistad perdida: “Tenía un amigo muy apreciado que empezó a hablar mal de la vejez, incluso a actuar contra las personas mayores. Esa ruptura me llevó a querer escribir sobre la vejez, y lo hice en este libro”.

La obra se construye como un soliloquio, con capítulos que abordan cada uno de esos tópicos, pero que finalmente se entrelazan. Marchioli recurre a la ironía y al humor para aligerar la densidad de los temas, y se apoya en citas y lecturas de su propia biblioteca, además de las experiencias acumuladas en viajes y festivales de cine. “Hay muchas citas que no se encuentran en Google, se encuentran en mi biblioteca”, señala.

La narrativa no se detiene en la solemnidad. Consciente de que los temas profundos pueden volverse densos, el texto se abre a la ironía y al humor, recursos de quien ya no tiene nada que demostrar. La obra se nutre de una vasta colección de cuadernos de notas acumulados a lo largo de la vida, donde nombres como Camilo José Cela y Jorge Luis Borges aparecen en los márgenes, y las ciudades se convierten en escenarios de asombro y experiencia.

Los recorridos van desde las ruinas de Machu Picchu, su último viaje antes de la pandemia, hasta los festivales de cine de Venecia o Acapulco. De allí surge una valiosa colección de recortes de vida en lugares que ya no existen o que pocos han pisado, como la Isla de las Flores.

El autor también reflexiona sobre el odio, un tema que lo impactó especialmente tras ver un documental en el Festival de Cine de Mar del Plata sobre un país desaparecido, Artaj. “Era un país sin petróleo ni riquezas, solo desapareció por el odio religioso y étnico. Eso me llevó a escribir sobre el odio, que no es algo reciente, sino que se discute desde siglos atrás”.

La vejez ocupa un lugar central en el libro, pero no como una mirada nostálgica, sino como un espacio de sabiduría y legado. “La vejez es un paso transitorio. Siempre se la ha visto como un reservorio de sabiduría. Yo estoy en esa esplanada para irme, con un número colgado, pero trato de dejar una impronta”, dice Marchioli, quien recuerda a figuras como Pino Solanas o Churchill, y a los amigos que ya no están.

El libro, atravesado por anécdotas personales y reflexiones universales, se convierte en un testimonio de vida. “Mis amigos dicen que soy un coleccionista de anécdotas. Algunas no las puedo contar, otras sí, y están en estas páginas. Es el libro más referente sobre mi persona”, resume el autor.