Tras cerrar varias sucursales y despedir empleados, un famoso supermercado mayorista entró en concurso de acreedores

La empresa enfrenta una fuerte crisis por la caída del consumo, conflictos sindicales y juicios millonarios que derivaron en el cierre de sucursales y más de 100 despidos.

Tras cerrar varias sucursales y despedir empleados, un famoso supermercado mayorista entró en concurso de acreedores

7 de Abril de 2026 14:56

Por Redacción 0223

PARA 0223

El supermercado mayorista Caromar, reconocido por sus marcas como El Coloso y controlado por la familia Manassero, se presentó en concurso preventivo de acreedores debido a una crisis que la compañía atribuye a la caída del consumo, la presión de proveedores, conflictos sindicales y costosos juicios laborales. El Juzgado Comercial N°1 calificó este proceso como un "gran concurso".

En su presentación judicial, Caromar reconoció estar en "estado de cesación de pagos" y explicó que el deterioro se aceleró en los últimos meses por varios factores: una caída significativa en las ventas, pérdida de capital de trabajo, problemas para abastecerse y medidas gremiales que afectaron la operatividad diaria.

La empresa ya había comenzado un proceso de ajuste antes de formalizar el concurso. A fines de 2025 cerró cuatro sucursales ubicadas en Mar del Plata, Burzaco, La Tablada y San Justo, además de despedir a más de 100 empleados. Actualmente, mantiene cinco locales en funcionamiento en Laferrere, Moreno y José C. Paz, además de Rosario y Neuquén.

Caromar combina el negocio mayorista con el desarrollo de marcas propias como GoodMax, Queen y Simpli, enfocándose en productos de limpieza, perfumería, pañales y cosmética. Su modelo de negocio depende de un alto volumen y rotación de productos, dos variables que se han visto deterioradas de manera sostenida.

El mayorista se presentó en concurso tras una fuerte caída de ventas, en un proceso que ya incluyó el cierre de cuatro sucursales y una fábrica

Según el expediente presentado, entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, las ventas de mercaderías se redujeron cerca de un 42% interanual, tanto en términos nominales como reales. Además, la compañía señala que el mercado ha cambiado, con una menor demanda y una competencia más agresiva en precios.

Caromar denunció que sus competidores comenzaron a vender incluso por debajo de sus costos para mantener participación en el mercado, una práctica que afectó especialmente a su unidad industrial. En 2024, la empresa decidió cerrar su planta de fabricación de jabón en polvo, tras años de inversión, porque no pudo hacer frente al dumping de grandes fabricantes como Unilever.

Sobre este cierre, la empresa manifestó: "En el primer semestre de 2024 se cerraron la fábrica de jabón en polvo y la sucursal San Justo. Fue realmente una decisión dolorosa porque se habían empleado cinco años en armar la fábrica de jabón en polvo. Pero no se pudo afrontar el dumping de Unilever, quien vendía a un precio inferior al costo de fabricación. Ello a pesar de que se proveía de jabón en polvo a clientes de primera línea Carrefour y a Supermercados Día. Pero la cantidad de camiones mensuales despachados disminuyó de diecisiete a dos. Finalmente se cerró la fábrica".

La crisis también se reflejó en la estructura de la empresa, que llegó a tener hasta 500 empleados en su mejor momento. Con la caída en ventas, la plantilla se redujo a poco más de 200 trabajadores tras realizar aproximadamente 120 despidos y cerrar varias sucursales.

Caromar atribuye parte de sus dificultades a la "alta conflictividad del Sindicato de Empleados de Comercio", que realizó asambleas y medidas que, según la empresa, afectaron la operativa diaria y profundizaron la caída de ingresos. Además, enfrenta dos juicios laborales por montos cercanos a 1.000 millones de pesos, que complican aún más su situación financiera.

Hacia finales de 2025, la compañía comenzó a agotar su capital de trabajo, lo que alteró la relación con sus proveedores. Estos empezaron a exigir pagos anticipados, lo que generó faltantes de mercadería en las sucursales y una nueva caída en las ventas, creando un círculo difícil de revertir.

Caromar también acumula cheques rechazados por más de 1.000 millones de pesos, reflejando la tensión en su cadena de pagos, aunque su deuda bancaria, cercana a 55 millones de pesos, se mantiene al día, indicando que el problema principal está en proveedores y pasivos comerciales.

La empresa admitió que ya no podía sostener el pago de salarios y obligaciones corrientes, por lo que decidió recurrir al concurso preventivo como herramienta para ordenar su pasivo y evitar la quiebra. El proceso establece como fecha límite el 28 de mayo próximo para la verificación de créditos, y la negociación con acreedores se extenderá hasta abril de 2027.

En paralelo, el juzgado impuso la inhibición general de bienes y otras medidas para controlar la administración de la compañía. Caromar prevé operar con una estructura más reducida, tras los cierres y recortes, buscando un acuerdo con sus acreedores en un contexto donde la recuperación del consumo será clave para el futuro del negocio.