Habló un argentino a bordo del crucero afectado por hantavirus: “Fue una desgracia”

El crucero MV Hondius permanece en Tenerife mientras avanza la evacuación de pasajeros tras el brote de hantavirus que dejó tres muertos. Un argentino que viajaba a bordo relató cómo se vivieron los días de aislamiento e incertidumbre en alta mar.

El crucero MV Hondius permanece en Tenerife.

10 de Mayo de 2026 11:24

Por Redacción 0223

PARA 0223

Mientras continúa el operativo de evacuación de pasajeros en Tenerife, uno de los argentinos que permanece a bordo del crucero MV Hondius relató cómo fueron los días de incertidumbre tras el brote de hantavirus que dejó tres muertos y al menos seis casos confirmados o sospechosos.

Se trata de Carlos Ferello, un ingeniero jubilado que había embarcado en Ushuaia atraído por la experiencia de navegación y el turismo de expedición. Lo que imaginó como una travesía inolvidable terminó convirtiéndose en una situación crítica en alta mar.

“Fue distinto a todo lo que había pensado. Terminó siendo una desgracia. Ahora tenemos que pasar unos días más en cuarentena y vamos viendo cómo sigue todo”, contó.

El crucero había partido el 20 de marzo desde Argentina rumbo a Cabo Verde, tras un recorrido previo por la Península Antártica. Según explicó Ferello, los primeros síntomas aparecieron en una pareja de turistas neerlandeses mientras navegaban cerca de la isla Tristán da Cunha, considerada una de las más aisladas del planeta.

“En un principio nadie sospechaba nada grave. Tenían fiebre y pensaban que era una infección común. Pero un día el capitán anunció que el hombre había fallecido”, recordó.

Ante la imposibilidad de recibir atención médica en la zona, el barco continuó viaje hasta Santa Elena, donde la mujer fue evacuada en avión hacia Johannesburgo. Sin embargo, también murió poco después de llegar. Fue entonces cuando comenzaron las sospechas de que se trataba de un virus. “Ahí se encendieron todas las alarmas. Empezaron los análisis y nos pidieron aislamiento”, relató el argentino.

Con el correr de los días se confirmó que el brote estaba vinculado al hantavirus y posteriormente se detectó la circulación de la cepa Andes, una variante particularmente preocupante porque puede transmitirse entre personas.

Además de los pasajeros infectados, también resultaron contagiados un médico y un guía del barco, quienes fueron trasladados a Sudáfrica para recibir atención.

Pese a la gravedad del episodio, Ferello aseguró que a bordo no se vivió un clima de pánico. “Como no aparecieron más casos durante varios días y todos empezamos a cuidarnos, la convivencia siguió bastante normal. Yo viajaba solo y tenía poco contacto con otros pasajeros”, explicó.

Finalmente, el crucero llegó a Tenerife, donde se montó un operativo sanitario y diplomático para evacuar a los pasajeros de distintas nacionalidades. En ese contexto, Cancillería argentina agradeció especialmente la colaboración del gobierno de Países Bajos en el traslado de uno de los ciudadanos argentinos.

Ferello viajará junto a otros pasajeros hacia territorio neerlandés para continuar allí el aislamiento y los controles médicos. “Nos van a hacer análisis y seguimiento durante la estadía. Va a ser un viaje imposible de olvidar”, resumió.

El hombre también reconoció el desgaste emocional y físico que implicó la situación. “Ya era un viaje larguísimo. Yo tenía que volver a Buenos Aires a comienzos de mayo y ahora se va a extender varias semanas más”, señaló.

“A mí me gusta este tipo de turismo distinto, navegar y conocer lugares remotos. Pero después de más de un mes arriba del barco terminás generando una relación muy cercana con todos”, concluyó.