Fin de una era: cierra para siempre una de las fábricas más famosas del país y hay conmoción
La compañía dejó a 40 empleados en la calle, a los que tampoco les había brindado los pagos mínimos.
Por Redacción 0223
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El sector industrial atraviesa un momento crítico tras confirmarse el cierre definitivo de Gomas Gaspar, una fábrica emblemática con más de tres décadas de trayectoria en el mercado. La empresa, situada en el histórico barrio de San Vicente, cesó sus operaciones dejando a 40 empleados en la calle y una profunda deuda en sueldos e indemnizaciones. La firma se especializaba en la producción de suelas y bases de goma, siendo un eslabón clave para diversas marcas de calzado urbano y deportivo del país.
La caída del consumo interno y la creciente competencia de productos importados fueron los factores determinantes que llevaron a la compañía a una situación de inviabilidad financiera. Según trascendió, la planta ya se encontraba en concurso de acreedores antes de que se concretara el desmantelamiento de sus instalaciones y el envío de los telegramas de despido. Los trabajadores afectados, muchos con casi 30 años de antigüedad, denuncian que la patronal desapareció sin cumplir con los pagos mínimos legales ni los aportes jubilatorios.
Los otros cierres de empresas nacionales que dan cuenta de la crisis
Este cierre no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia que golpea con fuerza a la industria textil y del calzado en toda la Argentina. Recientemente, marcas de gran peso nacional como John Foos también anunciaron el cese de fabricación propia en sus plantas bonaerenses para volcarse a la importación de productos terminados desde Asia. El ajuste estructural en el sector se profundiza con otras empresas de renombre entrando en concurso preventivo, reflejando un panorama sombrío para el empleo fabril especializado.
La situación de los exempleados es desesperante, ya que muchos superan los 50 años y enfrentan serias dificultades para reinsertarse en un mercado laboral cada vez más achicado. En varios casos, el impacto económico se agrava por problemas de salud familiares que dependen de coberturas médicas que ahora quedaron suspendidas tras el cierre patronal. Mientras se espera una resolución judicial, la desaparición de estas fábricas históricas marca el fin de una era para la producción nacional de componentes industriales.
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