Anuario 2020

31 de Diciembre de 2020 15:47

2020, el año que frenó la industria: cómo afectó la pandemia a la economía de Mar del Plata

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El avance de la pandemia generó el cierre de cientos de locales y la pérdida de empleo de miles de marplatenses y batanenses. Foto: 0223.

Recesión y una abrupta caída en las ventas marcaron la cuarentena de los principales polos productivos. La falta de empleo se hizo sentir desde el principio y potenció el cierre de cientos de comercios y la movilización de distintos sectores.

El verano no había podido ser mejor. La temporada había inyectado en la economía de Mar del Plata 33.595 millones de pesos e incluso había sido el mejor febrero de los últimos 28 años. Pero de un momento a otro, un virus se expandía desde Wuhan al mundo entero y el avance de la pandemia de coronavirus puso en jaque a todas las economías del planeta.

El diagnóstico fue similar en todos los lugares en los que arrasaba el Covid-19: recesión y abrupta caída en las ventas, que aún hoy amenazan de cara a una segunda ola mientras la comunidad científica trabaja a contrarreloj para desarrollar cuanto antes una vacuna eficiente y segura y ponerle fin a una infección que se cobró la vida de millones de personas.

Mar del Plata arrastra un problema estructural y cada trimestre intercala posiciones en el ranking de ciudades con mayor desempleo en Argentina. Por eso, la necesidad de trabajar se impuso casi de inmediato una vez que se instauró el aislamiento social, preventivo y obligatorio, lo que devino en un aumento del empleo informal.

El impacto no tardó en llegar: en el segundo trimestre del año el parate de trabajo sobrevino en la pérdida inmediata de 32 mil puestos, englobando al 26% de la población. Es decir, un universo de 65 mil habitantes. Así, en la ciudad "Feliz", una de cada cuatro personas no tenía trabajo.

La cifra representó la peor tasa de desocupación en la historia de la ciudad desde que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) incorporó en 1995 a General Pueyrredon en las mediciones de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

Otro dato duro golpeó al gobierno de Guillermo Montenegro. Las necesidades básicas y alimentarias se recrudecieron y colocaron al distrito con la peor tasa de pobreza en los últimos 17 años y el cuarto conglomerado con mayor indigencia de todo el país.

Con un mayor clamor aperturista, las cifras de desempleo cayeron al 13,1% para el tercer trimestre del año. Las largas colas en busca de un trabajo se transformaron en una postal de las calles de Mar del Plata de cara a la temporada y en tan solo tres meses se triplicó el número de personas ocupadas que demandan un segundo empleo para subsistir.

Diez meses después del inicio de la pandemia, cada uno de los sectores comerciales y los motores de la industria que impulsan la economía de Mar del Plata sufrieron cuantiosas pérdidas económicas y en el medio quedaron los que ni siquiera llegaron a sobreponerse y quedaron en el camino, entre tantas deudas.

En ese proceso de reactivación y recuperación, la industria 4.0 cumplió un rol fundamental y terminó de insertar a la gran mayoría de los comercios y marcas de todo tipo en los conocimientos digitales, permitiéndoles encontrar una vía de escape a la caída de ventas con los negocios cerrados.

Sin cierres ni despidos, el Parque Industrial se sobrepuso a la pandemia

A diferencia de otros sectores, el avance de la pandemia no provocó cierres ni despidos dentro del Parque Industrial General Savio, pero sí motivó, lógicamente, una merma de trabajo ya que algunas firmas optaron por no dar continuidad a los contratos de los trabajadores temporarios.

De todas maneras, el sector fue exceptuado de la cuarentena a los 50 días y a mediados de mayo ya trabajaba al 100% de su capacidad, hasta que, finalmente, a fines de noviembre volvió a recuperar el ritmo pre-pandemia.

Pero la propagación del virus también generó momentos de tensión dentro del polo productivo local que en distintos casos obligó a frenar la producción de algunas fábricas. Los momentos más críticos se vivieron entre agosto y septiembre cuando los primeros casos positivos alcanzaron a firmas emblemáticas como Pepsico y Cabrales y pusieron en vilo al resto de las empresas.

No obstante, después de un año asfixiante desde lo económico, cinco empresas radicadas en el predio de ruta 88 proyectan ampliar sus instalaciones para 2021 e, incluso, se prevé el desembarco de otras cinco y la inversión de 60 millones de pesos por parte de Nación que serán destinados mejorar la infraestructura.

Crisis, despidos y huelga a la japonesa: la lucha de la construcción durante la cuarentena

La instauración de la cuarentena paralizó de un momento a otro 400 obras y la fuente de ingreso de siete mil obreros que motorizaban la actividad que configura el 10% del Producto Bruto Interno (PBI) nacional, que luego volvieron a ponerse en marcha tras algunas habilitaciones.

Pero el incremento de contagios que sacudió a Mar del Plata a partir de julio comenzó a causar estragos en el ámbito sanitario y devino, inevitablemente, en un retroceso a fase 3 que volvió a echar todo para atrás y significó un "golpe tremendo" para las conducciones de la delegación local de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) y el Foro de la Construcción.

Respaldados por el Ejecutivo local y con la obra pública en funcionamiento, los representantes de las obras privadas en Mar del Plata esbozaron argumentos razonables desde el primer momento para reanudar la actividad en fase 3, pero el Gobierno de la provincia de Buenos Aires lo denegó, agudizando así la crítica situación.

Sin una solución concreta a la problemática, a mediados de septiembre la construcción dio el puntapié inicial y embanderó con una huelga a la japonesa el desacato a las restricciones que poco a poco sumaría la adhesión de la gastronomía, gimnasios y otros tantos rubros.

Pese a ello, la puesta en marcha no se tradujo en una inmediata reactivación y el empleo en el sector se vio resentido de manera notable con la pérdida de ocho mil puestos de trabajo registrados.

En este marco, en 2020 apenas se presentaron 250 expedientes y desde el Foro de la Construcción pronostican la pérdida de "miles de puestos de trabajo" y la desaparición de una "cantidad significativa" de empresas a nivel local en 2021.

La gastronomía, en jaque: más despidos y adiós a marcas emblemáticas

La gastronomía fue otro de los grandes rubros afectados. Limitados al delivery y al take away como únicas alternativas de facturación, la actividad se desplomó de manera abrupta.

A principios de julio, por recomendación de la comisión de reactivación económica del Concejo Deliberante al intendente, se implementó una prueba piloto con estrictos protocolos en las cafeterías. Pero el retroceso a fase 3 a fines de agosto volvió a poner en jaque a los empresarios y trabajadores en una situación "terminal".

Se calcula que el sector concentra a unos 1100 establecimientos y genera entre 15 y 20 mil empleos de manera directa. Según la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra), el impacto de la pandemia y la crisis económica provocó en Mar del Plata la pérdida de 1.400 fuentes de trabajo y el cierre de 100 locales del sector.

Los cierres no solo alcanzaron a pequeños y medianos comercios, sino también marcas líderes con décadas de trayectoria: una de los primeras en bajar las persianas fue la sucursal que tenía Mc Donald's en el paseo comercial de Güemes. Poco a poco, los nombres de firmas se sucedieron con la voluntad inexorable de un circuito de dominó: así cayeron dos locales de la Fonte D'Oro, los Chicos del Europa, Pehuén, Talante Cervecería, Xocolata y Tortas María Reneé, entre tantos otros.

La rebelión de los comercios marplatenses

Limitados desde un principio a la venta online, las distintas restricciones que pesaron sobre los comercios motivaron en reiteradas ocasiones fuertes reclamos en distintas zonas comerciales de Mar del Plata: hubo "percherazos" en Güemes, el Centro, San Juan, Juan B. Justo, entre otros, para lograr una mayor apertura que diera un poco de oxígeno para una economía tan asfixiante.

Cansados del aislamiento y en el peor momento sanitario desde que comenzó la pandemia, los comerciantes unieron fuerzas para llevar adelante a fines de septiembre una rebelión para poder subsistir, sin las habilitaciones correspondientes de de la administración bonaerense y con el Municipio haciendo vista gorda.

Producto de la crisis desatada por la extensión de la cuarentena, en los primeros seis meses de pandemia 218 locales de los principales paseos de la ciudad bajaron sus persianas, dejando sin trabajo a cerca de cinco mil personas, según datos de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (Ucip) y el Sindicato de Empleados de Comercio (SEC).

Los centros comerciales de las avenidas Juan B. Justo y Tejedor y de las calles Güemes y Alberti fueron los más castigados. Los altos costos de los alquileres, la caída de las ventas y los cambios en el comportamiento de los consumidores son algunos de los factores que derivaron en el final de los comercios.

La actividad comercial alcanzó una caída histórica del 85% en abril, uno de los meses de cuarentena más estricta. Pero con el correr del tiempo fue repuntando y con una lenta desaceleración las ventas registraron en noviembre pasado una baja interanual del 23%.

Covid-19 en el Puerto: contagios, tensión, recesión y recuperación

Al igual que otros sectores, la pesca no pudo esquivar el impacto económico que provocó la pandemia a pesar de estar exceptuada por el Gobierno nacional desde el primer momento y en pocas semanas la actividad cayó al 30%.

Con los mercados internacionales parados y las cadenas de pago cortadas a nivel interno, la pesca marplatense quedó prácticamente paralizada en los primeros días de abril con apenas un puñado de barcos dispuestos a salir a pescar y la actividad en tierra reducida a menos del 40%.

Los contagios de Covid-19 también sacudieron dentro de la industria. Primero, la atención estuvo puesta en los buques Scirocco y Atlantic Surf III, donde se detectaron los primeros diagnósticos positivos entre las tripulaciones.

Luego, por la falta de protocolos y la metodología de trabajo, distintas fábricas pesqueras se convirtieron en el caldo de cultivo para la propagación del coronavirus que, a principios de julio, comenzó a expandirse por todo el distrito.

En suma, según confiaron desde el Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata, desde el inicio de la pandemia hubo 214 tripulantes infectados y otros 896 que configuraron contactos estrechos entre 54 buques distintos. El pico más importante se constató entre los últimos días de septiembre y los primeros de octubre, cuando se registraron 69 infecciones.

Sin embargo, en medio de un escenario tan complejo y desfavorable, la pesca marplatense también logró incrementar sus capturas un 15% en plena pandemia y tuvo un crecimiento del orden del 12,2% interanual en el volumen de descargas. Es que, a pesar de todo, la industria alimenticia mantuvo una buena demanda en el mercado.