Judiciales

13 de Julio de 2020 18:00

“Se me vino encima y le disparé” dijo el policía que mató a Brandon Romero

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Familiares y amigos del joven movilizaron a Tribunales.

Arcángel Bogado declaró más de dos horas ante el fiscal Alejandro Pelegrinelli. Disparó al menos once veces y siete disparos dieron en el joven.

Acompañado por dos abogadas de la asesoría letrada de la Policía, el efectivo policial que el domingo 5 de julio mató a Brandon Romero en la ruta 226 declaró por más de dos horas ante el fiscal Alejandro Pelegrinelli e insistió en su versión de que vació el cargador de su arma reglamentaria para repeler un intento de robo. Arcángel Romero seguirá en libertad, aún imputado del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego mientras la fiscalía aguarda los informes de la pericia balística que comienzan el miércoles.

“Se me vino encima y le disparé”, le dijo al fiscal cuando llegó al final de un extenso relato que incluyó un incidente anterior y culminó con los llamados que hizo al 911 para denunciar lo sucedido esa madrugada.

Bogado dijo que en un principio vio a tres personas en una moto que le tiraron el rodado encima, pero que logró despitarlos girando en contramano tras tomar la rotonda rumbo a Sierras de los Padres. “Dijo que poco después la moto regresó con dos ocupantes a bordo y que él detuvo su marcha, tiró las llaves, tomó el arma que tenía en la mochila y los esperó”, confirmó una fuente consultada por este medio.

Según su versión, el conductor de la moto pasó a su lado y el vio el fogonazo cuando le dispararon, por lo que disparó en varias oportunidades y estaba convencido de haberlo herido. Bogado dijo que Romero –que había bajado del rodado- le gritó al conductor que lo matara y que se acercó hacia su posición, por lo que de manera instintiva, le disparó.

El informe final de autopsia confirmó que el joven de 18 años recibió un total de siete disparos: en los tobillos, la mano, el glúteo, la zona del puente nasal con salida por el maxilar izquierdo y uno en frontal. Ese último plomo es el que se recupera y para las fuentes consultadas puede significar que la bala recorrió como mucho cuatro metros.

“La bala calibre nueve milímetros toma velocidad a distancia, por lo que ese hallazgo está en sintonía con lo que el policía declara y tiene un orificio de entrada –como los otros- de frente”, confirmaron.

Bogado le dijo al fiscal que sabía que el cargador no estaba lleno porque la última vez que fue a realizar las prácticas de tiro le quedaban entre once y trece ´proyectiles. Si se toma en cuenta que Romero recibió siete disparos, al menos cuatro veces le había disparado al conductor de la moto que escapó del lugar. Ese conductor sería Kevin Farías, quien fue detenido el viernes pasado por su participación en otros robos y presentaba una herida de arma de fuego a la altura de la axila.

Por último el policía que trabaja en el área de traslado de detenidos relató las llamadas que hizo al 911 y calculó que al menos tres autos atropellaron el cuerpo del joven que quedó tirado en la ruta. Esas heridas hicieron imposible conocer con certeza la causa exacta del deceso porque la secuencia de los siete balazos y el atropello se dan de manera casi simultánea.

Bogado dijo que vio a tres personas y luego a dos, pero siempre habló de una sola motocicleta en el primer incidente y al momento de los disparos. Ese dato no coincide con lo que los familiares de Romero denunciaron tras hablar con los amigos de su hijo. Tanto Romina como Ricardo confirmaron que su hijo había salido con amigos a andar en moto y que se pasó a la moto del joven que escapó apenas unos minutos antes para andar más cómodo.

A la espera de las pericias balísticas que comenzarán el miércoles, el fiscal Pelegrinelli mantuvo la calificación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y no ordenó medida restrictiva de la libertad alguna para el subteniente.

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