Huellitas

2 de Julio de 2020 14:50

Benita, la cachorra que vivía atada a una ventana, encontró un hogar

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La vida de un perro atado, tenga la edad que tenga, siempre será dura y triste. Pero resulta difícil imaginar que pueda haber gente capaz de mantener atada a una ventana a una cachorra, de tan solo dos meses, todo el día.

En esa etapa en la que tendría que estar jugando, corriendo, mordiendo cosas y aprendiendo trucos como dar la patita y sentarse, Benita tenía suerte si lograba acomodarse un poco, sin sentir la presión del cable que apretaba su cuello.

 

No contentos con eso, quienes la tenían, decidieron que mejor que tenerla atada era abandonarla en un descampado a su suerte. Cuando la encontraron y llegó a su tránsito descubrimos, nuevamente, que aquellos perros que más sufren suelen ser los más agradecidos y dulces. 

Benita pasó sus primeros días descansando en su pequeño colchón. Por primera vez en su vida, tenía un lugar cómodo y cálido donde refugiarse. Poco a poco fue aprendiendo lo que era ser un cachorro, disfrutar de un parque, correr libremente.

 

Hoy a Benita lo único que la ata es el amor por su mamá humana. La mujer que la adoptó en principio había decidido solo tenerla en tránsito, hasta que esa dulce cachorra se recupere y encuentre un hogar. Pero tal fue la conexión entre ellas que esta pequeña logró ganarse el corazón de todos y un lugar permanente en su nueva casa.

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