"No es la mascota, es el dueño, estúpido": perros peligrosos, el problema "indomable" de Mar del Plata

En la ciudad hay alrededor de 200 mil animales pero solo se han registrado 2 mil perros "potencialmente peligrosos". En el Municipio reconocen que ese número no refleja la realidad y lamentan la "falta de compromiso social". "Algunos no acatan las normativas porque no saben pero otros no las respetan porque no quieren", apuntan en Zoonosis.

5 de Septiembre de 2021 08:11

Por Redacción 0223

PARA 0223

Si el economista Javier Milei, polémico por la violencia de sus expresiones, analizara los ataques de jaurías salvajes que se repiten año tras año en Mar del Plata, probablemente agitaría las manos por el aire y gritaría: "¡El problema no es la mascota, es el dueño, estúpido!". Y algo de razón tendría.

El último censo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) relevó hace una década en el distrito de General Pueyrredon la presencia de unos 120 mil animales como mascotas; a día de hoy, las autoridades municipales estiman que ese mismo número creció, aproximadamente, a 200 mil pero no descartan que la cifra sea aún mayor.

Pero, ¿cuántos perros potencialmente peligrosos hay circulando por las calles de la ciudad? En el Departamento de Sanidad y Control Animal, que depende de la Secretaría de Salud, tienen una persona que se dedica específicamente a actualizar ese registro. A la fecha, hay registrados entre 1500 y 2000 perros de estas características. Sí... solamente entre 1500 y 2000.

"La verdad que es muy poco, casi nada en relación a la cantidad de perros que realmente hay. Por supuesto que se están firmando certificados y que han crecido estos trámites en el último tiempo pero no representa el número de animales que corresponde", reconoce Pablo Alí, responsable del área municipal de Zoonosis.

¿Y por qué es tan bajo el registro oficial después de seis años de trabajo? La respuesta es simple: porque las personas no se molestan en registrar sus mascotas. “Nosotros no podemos ir puerta por puerta para ver si alguien tiene un perro potencialmente peligroso porque sino no nos alcanza el día para cumplir con todo lo que tenemos que hacer a diario. La gente no se apersona por sí sola al departamento aunque tendría que ser así. Falta compromiso social”, apunta el funcionario.

En la ordenanza municipal 22.031, en la cual se establecen todas las condiciones que deben cumplirse para la tenencia responsable de mascotas, se exige que los “perros potencialmente peligrosos” cuenten con un microchip donde constan los datos básicos de identificación del animal y del dueño, las vacunas recibidas y del veterinario. Estos canes también deben inscribirse en el Registro Municipal Canino (ReMCa) antes de cumplir los ocho meses de vida.

Libres pero con dueño

Según las estimaciones de Alí, entre el 75 y el 85 por ciento de los perros que están sueltos por la vía pública de Mar del Plata tienen algún dueño. “La verdad que estamos teniendo mucho problema con gente que no acata la normativa. Hay algunos que quizás no la respetan por no saber pero hay otros que no la respetan porque no la quieren respetar. Pasan las dos cosas a la vez”, analiza.

Y hay un concepto clave a incorporar frente a estas situaciones que tienden a demonizar la conducta de algunos animales. Los perros no atacan porque son malos o porque son buenos: solamente atacan por instinto. “Las jaurías aparecen con frecuencia por la falta de responsabilidad de la gente que suelta los perros y nunca sabe dónde están y si están provocando algún desmán. Cuando recibimos denuncias, vamos a los lugares y tratamos de ubicar a los perros pero fundamentalmente a los dueños. Porque en realidad el problema es el dueño y no el perro”, insiste el referente de Zoonosis.

Por eso, una de las críticas que hacen al Municipio las víctimas de los ataques de jaurías es la falta de sanciones contra los responsables de las mascotas y Alí también reconoce la necesidad de avanzar en este aspecto. “Tenemos que actuar con todo lo que podemos hacer dentro del marco de la ley, con una multa para infraccionar a los dueños. Nosotros hemos hablado con los tribunales de faltas para que las multas económicas sean altas y por lo menos la gente entienda, tocándole el bolsillo, la magnitud del problema que está causando”, señala.

El funcionario del Departamento de Sanidad y Control Animal afirma que son "constantes" los llamados que se reciben por la presencia de jaurías en la ciudad pero pide a la comunidad que se acerque hasta la sede de Hernandarias 10200 para radicar una denuncia formal a través de la mesa de entradas. "Tenemos 100 mil expedientes por animales judicializados, situaciones de desalojo u otros contextos bastante complejos y no podemos salir corriendo por cada llamado", dice, y aclara: "Tratamos de cumplir con toda la demanda pero le damos prioridad a lo que es más urgente".

"Temporada alta" de ataques

En Zoonosis recuerdan que durante el 2020 disminuyeron los hechos vinculados con jaurías por el impacto que tuvo el aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por la pandemia del coronavirus. Pero más allá de este escenario particular, la tendencia poco a poco se vuelve a normalizar y advierten que los períodos donde se registran más ataques suelen ser entre primavera y verano.

"Desde septiembre y durante la temporada estival es donde hay más hechos pero no porque pasa algo con los perros sino porque empieza a salir más gente a la calle. Hay más circulación por el turismo, por las personas que caminan o que andan en bicicleta, y ahí atacan los perros sueltos. Por eso se nota en esta época", razona Alí, en una entrevista con 0223.

El funcionario reconoce que "muchas veces es inevitable" sufrir la arremetida de las jaurías porque "atacan por sorpresa". "Suele pasar que los perros están agazapados esperando que pase un auto, una moto, una persona, lo que sea. Siempre se recomienda pasar lejos o cruzar de vereda si se los llega a ver pero a veces se vuelve inevitable", comenta.

Las penas más fuertes

A fines de octubre, el exintendente Carlos Arroyo firmó el decreto 2877 con 74 artículos donde se especifican las sanciones para los responsables de mascotas que provocan daños a terceros. Para determinar los montos de las multas que debe aplicar el juez municipal de faltas, se estableció que un litro de nafta premium de YPF (hoy en 91 pesos) equivale a una unidad de sanción. 

Así, el responsable de un perro que provoque heridas por mordeduras o rasguños a cualquier persona puede recibir una multa de 500 a 1000 US, es decir, que la sanción oscila entre 45.500 y 91 mil pesos. Y quien no cumpla con la colocación de un microchip, puede recibir sanciones de entre 600 a 800 US, lo que se traduce entre 54.600 y 72.800 pesos.

El propietario de perros temperamentales que tengan dispuesto como alojamiento balcones, terrazas o vehículos recibirá una multa de 300 a 500 US, es decir, 27.300 pesos y 45.500 pesos. Y en el caso de permanecer sueltos estos animales en la vía pública y/o en lugares de uso público no habilitados para ese fin, sin correa y sin bozal, la multa va de 1000 a 1200 US (de 91 mil a 109.200 pesos) mientras que la multa por la permanencia en lugares cerrados de acceso público es de 600 a 1000 US (de 54.600 a 91 mil pesos).

Las penas más graves están ligadas con omitir la inscripción en el Registro Municipal Canino de todos los perros con fuerza mandibular notable o por circular por la vía pública con más de dos ejemplares de estas características. Por estas infracciones, pueden implementarse multas de hasta 2000 US, lo que implica 182 mil pesos.

¿Qué es un perro peligroso?

En pocas líneas, la ordenanza vigente los define como aquellos que por la potencia de mandíbula, la musculatura, la talla y el temperamento agresivo pueden llegar a causar la muerte o lesiones graves a personas u otros animales.

Dentro de esta categoría, se incluyen las razas: Airedale Terrier, Akita Inu, American Staffordshire Terrier, American Pitbull Terrier, Bóxer, Bullmastif, Bull Terrier, Cané Corso, Doberman, Dogo Argentino, Dogo Alemán, Gran Danés, Dogo Canario, Presa Canario, Dogo de Burdeos, Fila Brasileño, Gran perro Japonés, Kuvas, Mastiff (Mastín Inglés), Mastín napolitano, Ovejero Alemán, Ovejero Belga, Pastor del Cáucaso, Rottweiler, San Bernardo, Schnauzer Gigante, Staffordshire Bull Terrier, Viejo Pastor Inglés.

En el artículo 16 de la normativa también son considerados los ejemplares que resultan de las cruzas de las razas anteriormente nombradas o aquellos canes que hayan sido entrenados tanto para defensa como para ataque, y los que registren más de dos mordeduras en el transcurso del año, en circunstancias tales que demuestren su agresividad.

Requisitos 

La inscripción en un registro de propietarios y la colocación de un microchip son exigencias básicas que están planteadas desde 2014 en la normativa municipal 22.031 pero la gestión del exintendente Arroyo agregó otras condiciones para poder acceder a un permiso que autorice la posibilidad de tener un perro potencialmente peligroso o temperamental.

En principio, el propietario debe acreditar que no tiene “antecedentes por infracciones graves relacionadas con la tenencia de animales” para lo cual “los Juzgados Municipales de Faltas con competencia emitirán el certificado de libre deuda en relación a infractores referentes al presente decreto”. Esta persona también deberá obtener un certificado psicofísico expedido por profesionales de la salud, donde se declare su aptitud para ejercer la tenencia.

En el decreto del exjefe comunal también se fijó que esta clase de perros deberá circular por la vía pública con una correa “no mayor a un metro de longitud”, lo que se suma a los requerimientos ya establecidos por ordenanza de portar un collar de ahorque y bozal.

 

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