“Mi hijo me dijo que la seño le había bajado el pantalón y le metió la mano en la cola”

La mamá de un alumno del jardín 919, presunta víctima de un abuso, aseguró que su hijo reconoció por foto a la supuesta agresora, una auxiliar de cocina del establecimiento. Si bien aclaró que no participó del incendio de la casa de la acusada, dijo que tampoco le sorprendió porque “la gente del barrio está muy enojada”.

La familia se presentó este miércoles en las puertas de edificio de Mario Bravo y Rafael Del Riego. Foto: 0223

6 de Abril de 2022 12:54

Por Redacción 0223

PARA 0223

Dos días después de que trascendiera que había habido un presunto caso de abuso sexual en el jardín de infantes 919 y horas más tarde de que la casa de la acusada (una auxiliar de cocina del establecimiento) fuera prendida fuego, los papás de la supuesta víctima rompieron el silencio y contaron cómo fue que se enteraron de la situación que habría vivido el menor de tres años.

La familia, oriunda de Necochea y vecina del barrio San Martín, en donde se encuentra el jardín, se presentó este miércoles a la mañana en las puertas de edificio de Mario Bravo y Rafael Del Riego para hablar con los medios y dar detalles el escabroso relato que les hizo el chiquito el viernes pasado. Antonia, mamá del menor, dijo que sospechó que algo le había ocurrido a su hijo porque, desde que lo retiró del jardín, ese mediodía, “se lo notaba decaído” pero llegó a creer que sólo “estaba cansado”.

Sin embargo -siguió-, comenzó a preocuparse cuando, al ir al baño, el nene comenzó a llorar y gritar que le “dolía la cola” porque “una seño con garras largas como de pato me tocaba el culito”. Frente a esto, la mujer aseguró que fueron de inmediato a radicar una denuncia en la Comisaría de la Mujer en donde, luego de revisarlo, un médico de la policía confirmó las lesiones en los genitales del menor. “Tiene toda la cola colorada y lastimada, él propio médico me dijo que el nene había sido abusado”, remarcó.

El jardín permanece cerrado. Foto: 0223

“Él nos contó que estaba en el comedor, cuando una seño le bajó el pantalón y le metió la mano en la cola. Como a él no le gustaba, le empezó a cantar ‘sana, sana, colita de rana’. Después me dijo: ‘yo quise gritar para llamarte pero ella me tapó la boca’. Mi hijo tiene la marca de una uña al lado del ojo”, explicó en diálogo con 0223. 

Según el relato de Antonia, el chiquito dijo también que “la maestra le había tocado el pilín” e, incluso, le mostró con sus manos de qué manera habría sido. Por último, agregó, la presunta abusadora le habría pedido que no contara nada porque se trata de “un secreto” entre los dos.

Tras extender la denuncia policial, Antonia se dirigió al jardín para pedir a la directora que le permitiera fotografiar con su teléfono a todas las docentes que trabajan en el lugar. Su idea, señaló, era mostrarle las imágenes al chiquito para ver si podía identificar a la supuesta agresora. Si bien en un comienzo hubo reticencia ante el reclamo, la mujer dijo haber logrado sacar una foto de la auxiliar acusada y advirtió que, al mostrársela al menor, él confirmó que se trataba de ella y “se puso a llorar”.

Incluso, Antonia afirmó haber llegado a mantener un breve diálogo con la cocinera del establecimiento, antes de que dispersara el comentario entre el resto de los padres y todo culminara en una violenta protesta en las puertas del jardín. “Yo enfrenté a la mujer, no sabía qué decirme”, recalcó. 

“Nosotros somos nuevos en el barrio pero cuando se empezaron a enterar de lo que había pasado, vinieron a apoyarme”, señaló en relación a la concentración de personas que se produjo el lunes al mediodía frente al edificio educativo provincial.

Por otro lado, en relación al incendio de la casa de la trabajadora acusada -vive a solo dos cuadras del jardín-, Antonia aclaró que no participó ni promovió ningún ataque contra la mujer ni su propiedad. “Me enteré cuando estábamos cenando y salí corriendo para allá. Ya estaba Prefectura y Bomberos y los vecinos gritaban que había sido por esto”, indicó. “La gente está enojada, muy indignada y yo me imaginaba que podía pasar algo así pero no pensaba ser parte”, insistió.

Por último, Antonia consideró que su hijo sufrió un daño “para toda la vida”.  “Hoy, aunque nosotros tratamos de hacerlo olvidar, dice que ve monstruos que le arrancan los ojos. Mi hijo no es el mismo, dejó de ser él. Está enojado, patea todo… O se cruza de brazos y grita que es un bobo. Por más justicia que haya, nada va a volver a ser como antes”, lamentó.

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