Tristán Ventimiglia, y el brutal asesinato que nadie pudo resolver en Mar del Plata

La causa por el crimen del reconocido abogado no llegó a tener detenidos ni imputados. Se hicieron todo tipo de especulaciones, y hasta se sospechó de un "sicario". Sin embargo, cada hipótesis se derrumbó y la Justicia nunca pudo reunir elementos para dar con el homicida.

3 de Mayo de 2022 19:01

Dos fiscales, cuatro años de investigación, un sinfín de hipótesis, y sin embargo nada alcanzó para esclarecer el crimen de Tristán Antonio Ventimiglia. El nombre del abogado, de larga y reconocida trayectoria en Mar del Plata, quedó tristemente asociado a un desenlace tan brutal como enigmático ya que el desconcierto fue total en las autoridades judiciales que tomaron vista del expediente: al no tener ni un mínimo grado de sospecha sobre el móvil y el homicida, la causa nunca contó con detenidos o imputados y quedó signada a un destino de impunidad.

En la mañana del 5 de abril del 2013, al letrado de 58 años lo encontraron atado a una silla, con la cara completamente ensangrentada y ahorcado con su propia corbata. El que lo vio así, en su estudio jurídico de calle Catamarca, entre Colón y Bolívar, fue otro abogado que tenía en agenda una cita con Ventimiglia para ese viernes a las 11. El colega llegó puntual, en el horario que ambos habían pactado, y tocó timbre pero como no obtuvo respuesta inmediata, decidió hacer tiempo y se fue hasta la esquina.

En ese momento vio, a lo lejos, a un hombre robusto, vestido con buzo negro y jeans que escapaba a las corridas del lugar. El abogado que esperaba fuera quedó sorprendido con semejante salida aunque la sorpresa fue mayor cuando decidió entrar a la oficina de trabajo de Ventimiglia y tropezó con la postal de sangre del homicidio.

Al reconstruir la mecánica del hecho, se pudo establecer que el asesino primero redujo a la víctima con golpes en la cabeza y le colocó unos precintos en las muñecas. Después, le infligió una serie de lesiones punzo cortantes en los miembros superiores, en el tórax y en el cuello, hasta que avanzó con las maniobras finales de estrangulamiento que provocaron la muerte por la compresión extrema de los bazos del cuello.

Dudas y dudas

De alguna manera, esta reconstrucción es la única certeza que se pudo llevar a la causa. Después, solo hay incógnitas. Mariano Moyano y Alejandro Pellegrinelli fueron los fiscales que se pusieron al frente de la pesquisa en dos oportunidades distintas y ninguno logró elaborar alguna hipótesis con sustento suficiente como para justificar un crimen de este tenor.

La idea del robo se descartó de inmediato. Es que cuando fue asesinado, Ventimiglia portaba en la muñeca un reloj Rolex y en su estudio los investigadores también localizaron varios objetos de valor intactos: desde computadoras, notebooks, celulares y anteojos de marca hasta cincuenta mil dólares, un dinero que el abogado conservaba en el lugar porque pronto iba a realizar una operación inmobiliaria.

Moyano fue el primer fiscal que intervino en la causa, sin mayor éxito. Foto: archivo 0223.

El desinterés evidente del homicida por lo material inclinó las sospechas de la fiscalía sobre el pasado laboral, al especular la posibilidad de que la razón del crimen se vinculara a un problema de vieja data con algún cliente. Sin embargo, esta línea investigativa tampoco prosperó: Ventimiglia no tenía conflictos con nadie.

“Tristán tenía muy buen trato y una práctica profesional envidiable. Era muy humano, muy afable, muy querido por nosotros y se caracterizaba por una personalidad muy negociadora. Realmente era raro escuchar que tuviera conflictos con alguien”, resaltaron distintos abogados que llegaron a conocerlo durante su ejercicio, ante la consulta de 0223.

Ventimiglia era el primo de César, quien conducía los destinos de la seguridad en la gestion de Pulti. Foto: archivo MGP.

El letrado especializado en derecho Civil y Comercial era, efectivamente, un hombre de familia: tenía dos hijos, uno de los cuales siguió el mismo rumbo profesional, y era amante del campo y de los deportes marítimos como el surf. La elección de la carrera de abogacía se dio para él prácticamente como un mandato familiar, ya que el papá y sus tíos también llegaron a ejercer la misma profesión. De hecho, el estudio jurídico del centro donde trabajaba era el mismo donde se desempeñó su padre.

¿Un mensaje?

Ventimiglia no solo era conocido por su larga trayectoria, sino porque también se trataba del primo de César Ventimiglia, el hombre responsable, por ese entonces, de la seguridad durante la intendencia de Gustavo Pulti. Dada la brutalidad de los hechos y la alta exposición del exfuncionario, en el devenir de la causa sobrevoló la idea de que el crimen estuviera asociado con algún mensaje claramente intimidatorio, algo que también se descartó por falta de indicios.

Pellegrinelli trató de reencausar la investigación pero tampoco logró reunir elementos contundentes de sospecha. Foto: archivo 0223.

Sin embargo, la presunción de que el crimen haya sido ejecutado por un sicario foráneo, con experiencia y capacidad para no dejar ningún rastro posible de seguimiento por la ciudad, parece ser – increíblemente – la única explicación lógica a nueva años de impunidad. “El procedimiento fue claramente mafioso, y por eso el caso se oscureció”, sostuvo, a modo de síntesis, una fuente judicial que estuvo muy ligada a la investigación.

El fantasma

En cercanías del estudio jurídico de Ventimiglia, funcionaba una de las primeras cámaras de seguridad que instaló la municipalidad de General Pueyrredon en la ciudad, pero ningún dato surgió de su análisis o de las cámaras privadas de la zona. Y si bien el hecho ocurrió en un horario y en un sector de alto flujo de tránsito, no aparecieron testigos que ayudaran al Ministerio Público Fiscal a avanzar con la reconstrucción del perfil del asesino.

La única información que tuvo a disposición la Justicia fue la vaga descripción que había hecho el abogado que presenció la fuga del "hombre de bruzo negro" en la vía pública. Los peritos forenses habían logrado rescatar de la escena del crimen distintos rastros para la obtención de muestras de ADN pero la falta de imputados nunca permitió cotejarlas. Así, al no contar con un móvil ni con una mínima sospecha del homicida, la causa se envió a archivo en agosto de 2017. “Quizás el tiempo transcurrido nos dé una mirada distintas si hacemos una relectura de la causa”, había dicho el extitular de la dirección de Seguridad Ciudadana a este medio en aquel momento, al tomar conocimiento del triste destino del expediente.

Por el brutal asesinato, nunca hubo imputados ni detenidos. Foto: archivo 0223.

Pero hasta ahora, la esperanza de Ventimiglia parece lejos de concretarse. Si bien continúa vigente la recompensa pública de entre 20 y 100 mil pesos que lanzó el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires para tratar de llegar a un informante anónimo que devele los interrogantes del caso, parece improbable que la investigación del crimen resurja de las cenizas con algún indicio de sospecha claro. Hoy, el asesino del abogado sigue siendo un verdadero fantasma para la Justicia de la ciudad.

El asesinato, de todos modos, prescribe en forma definitiva en abril del 2025. Recién en esa fecha, entonces, se terminará de confirmar si el crimen de Tristán Ventimiglia es uno de los casos de impunidad más brutales de la última década en Mar del Plata.

 

 

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