La imagen mutante, la vida de Émile Cohl
Editado recientemente por Atávica, La imagen mutante, el nuevo libro de Augusto Munaro, recorre en 70 parágrafos la vida del dibujante y animador francés Émile Cohl.
Al famoso caricaturista y cineasta pionero Émile Cohl (Émile Eugène Jean Louis Courtet) se le atribuye la invención de la caricatura animada. El grado de imaginación del dibujante es literalmente desbordante: son suyos más de 300 dibujos animados. “Como un comienzo perpetuo. Móvil, mutante. Mudaba de soportes a medida que descubría otros procedimientos para agilizar el grado de representación. Era acumulativa, por lo tanto, tendía a barroquizar con el tiempo. Y valoraba el juego antes que el sentido: siempre. Operaba por asociación de ideas y materiales, desde luego. Sus primeros tanteos de 1908 ya eran muy distintos para 1910. Su extraordinaria filmografía lo confirma”, responde Augusto Munaro, autor de La imagen mutante (Atávica – 2024), sobre la técnica de Cohl.
En este ensayo, dividido en 70 párrafos, se recorre la vida de Émile Cohl, sus distintas facetas y modos de hacer dentro del campo de la animación. Al igual que su contemporáneo y admirado Georges Méliès (ver La gran ilusión, Atávica, 2023), Cohl fue un pionero y un hacedor frenético e imparable en lo suyo, un perseguidor del movimiento, la animación y lo nuevo.
- ¿Cómo se compara la obra de Émile Cohl con la de su contemporáneo Georges Méliès?
- Pienso que cada cual creó su propio universo. Entiendo que ambos fueron verdaderos prodigios de la fantasía, pero funcionan mejor si se los aprecia por separado. Cohl prácticamente inventó el dibujo animado, mientras que Méliès, por su parte, rompió con la idea realista promulgada por los hermanos Lumière. Fue el primero en dar el salto cuántico de ficcionalizar. Ahora bien, lo curioso es que murieron no solo el mismo año, sino el mismo día… ¿No es raro? Olvidados por una industria hostil a su legado. Ambos, verdaderos artesanos, terminaron marginados por un arte que ellos mismos ayudaron a crear...
- ¿Qué influencias artísticas y culturales marcaron la obra de Émile Cohl?
- Muchas. Pero principalmente la sátira política, luego el folletín, y el cine mismo, que por entonces estaba en sus inicios. En síntesis, fue un autodidacta. Fijate que llegó al ápice de su carrera artística con cincuenta años de edad, y lo hizo recién cuando realizó Fantasmagorie (1908), el primer corto de animación de la historia, con 700 fotogramas que debió dibujar uno por uno, para una duración total de apenas un minuto y cuarenta segundos. Pero el resultado fue un éxito rotundo. Su verdadera notoriedad allí se radicalizó. Antes, debió hacer de todo. Fue dibujante, historietista, dramaturgo ocasional, filatelista devoto; surfeó entre mundos alternándose. Un malabarismo absoluto hasta el gran salto de 1908.
El contexto histórico y social de finales del siglo XIX y principios del XX fue bastante hostil al trabajo de Cohl. Pero, a pesar de esto, él supo leer los acontecimientos y volcar sus inquietudes en todas y cada una de sus animaciones. “Durante el pico de su obra, sus películas tenían un gran éxito. Sin embargo, tanto Émile Cohl como Georges Méliès terminaron en la pobreza. Qué ironía, ellos que tanta felicidad habían traído al mundo…”, agrega el autor.
- ¿Qué significa la frase "La imagen mutante, un devenir sin cierre, sin clausura" en relación con la obra de Cohl?
- El grado de invención de Cohl es tal que sus dibujos animados jamás conservan su misma forma durante todo el corto (por ejemplo, Disney), sino que varían decenas de veces a medida que progresan. Se van desdoblando. Y a una velocidad asombrosa. Cohl se reinventa cada dos o tres segundos, literalmente. Una línea puede simbolizar una serpiente e, instantes después, ser una tetera, para transformarse en un paraguas, y así, ininterrumpidamente. Funda y dilapida infinidad de posibilidades en un abrir y cerrar de ojos. Así, nada resulta seguro en ese campo irreprimible de creatividad pura. El poder proteico de la línea blanca sobre un fondo negro es fantástico. Todo está en potencia de ser cualquier otra cosa. La inestabilidad como punto de fuga. Siguiendo esta premisa, nada es intencional, sino que es funcional a esa huida libre hacia un constante sin clausura. Pulsión aperturista pura.
La imagen mutante es un perfil de Émile Cohl donde la magia es la técnica de la fantasía. Entre el ensayo y lo poético, Munaro logró conjugar y demostrar cómo esa imaginación fue catalizadora de la libertad del caricaturista.
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