Absolvieron a las hermanas acusadas de matar a un hombre en un “point”

La sentencia la dio a conocer el Tribunal Oral en lo Criminal N°4. Lucía Magalí y María Margarita Ojea habían llegado al juicio en libertad. 

Lucía Magalí y Maria Margarita Ojea habían llegado al juicio en libertad.

7 de Marzo de 2025 13:51

Por Redacción 0223

PARA 0223

Sin sorpresas a partir del pedido similar que hicieron el Ministerio Público Fiscal y la defensa, el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 absolvió hace instantes a las dos hermanas acusadas de matar a un hombre en un "point" de drogas en diciembre de 2021.

Los jueces Federico Cecchi, Gustavo Fissore y Fabián Riquert leyeron este viernes en el quinto piso de Tribunales la sentencia con veredicto absolutorio para las hermanas Lucía Magalí Ojea (28 años) y María Margarita Ojea (25) como coautoras del crimen de Julio Villarreal Noriega.

La semana pasada el fiscal Carlos Russo y el abogado defensor Horacio Mariano Ayesa absolvió a las hermanas al considerar que una actuó en legítima defensa y que la otra no puede ser acusada solo por el hecho de vivir en la misma casa.

Tal como se informó oportunamente, el abogado penalista Osvaldo Verdi, en representación del particular damnificado, había mantenido la calificación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego antes de solicitar que ambas sean condenadas a 18 años de prisión en carácter de coautoras del crimen de Julio Villarreal Noriega.

Cómo fue el crimen

Los hechos ocurrieron entre las diez y media y once y diez de la noche del 26 de diciembre de 2021 cuando las dos mujeres, valiéndose de un revólver calibre .38 Special le dispararon a Julio Villarreal Noriega en el ingreso de la casa de las mujeres en Ortiz de Zárate al 8000. El hombre, que en ese momento tenía 42 años, presentaba una herida mortal en el pecho, otro con ingreso por la cadera y el último en la zona genital.

También tenía una herida cortante en la cabeza que la investigación la atribuyó a un ataque con cuchillo que podría haber hecho una tercera persona, pero nunca se pudo certificar esa cuestión. Incluso un informe pericial solicitado en aquel momento por la defensa no pudo precisar la data y el origen de esa herida.

Tal como se informó en su momento, Lucía Ojea estaba embarazada cuando ocurrieron los hechos y presentaba, producto del ataque que denunciaron, una herida de arma de fuego en la mano. Desde un comienzo la postura defensista planteó que se estaba ante un hecho de legítima defensa porque se respondió a un ataque registrado en el interior de la casa: Villarreal tenía en su mano un revólver marca Tala calibre .22.

El secuestro del arma de fuego homicida se efectuó a partir de la medida ordenada por el fiscal Leandro Arévalo -quien estuvo a cargo de la investigación- en el lugar, lo cual sucedió dos horas después del arribo del personal policial al lugar del hecho. No existió una entrega voluntaria por parte de las residentes en el lugar y/o familiares presentes.

Durante la instrucción, allegados a Villarreal confirmaron que el hombre –que se había evadido del complejo penitenciario de Batán, residía en el barrio donde finalmente murió y que  además que era conocido en la zona. Dijeron que era conocido de una de las imputadas y que era cliente del "kiosco" que funcionaba en la vivienda de las hermanas Ojea