El deterioro del casino de Necochea quedó expuesto tras un nuevo cierre preventivo

La rotura de una bomba elevadora dejó sin agua a distintos sectores del complejo y forzó la interrupción de la actividad. Trabajadores advierten que el edificio opera al límite y reclaman soluciones de fondo.

El complejo del casino de Necochea será subastado.

30 de Enero de 2026 15:56

Por Redacción 0223

PARA 0223

El casino de Necochea debió interrumpir nuevamente su actividad luego de que un problema técnico afectara el sistema de provisión de agua del edificio. El episodio se produjo en plena temporada de verano y a pocos días de la subasta anunciada para el complejo, dejando al descubierto una vez más el avanzado deterioro de su infraestructura y la falta de avances en el intento de la gestión municipal de vender la propiedad luego de tasar el histórico en inmueble en 2020 en más de 9.000.000 de dólares.

Según se informó, la interrupción fue consecuencia de la rotura de una bomba elevadora encargada de impulsar el agua hacia el tanque principal del edificio. La falta de suministro en distintos sectores hizo imposible sostener el funcionamiento normal de la sala de juegos, por lo que se resolvió un cierre temporal hasta restablecer el servicio.

Edificio antiguo y sistemas desactualizados

Desde el área de mantenimiento señalaron que este tipo de inconvenientes responde a la antigüedad de las instalaciones. Fernando Hansen, trabajador del sector y representante gremial, explicó en declaraciones radiales a Ecos que el complejo cuenta con tecnología obsoleta y sistemas que ya no se utilizan, lo que dificulta cualquier tarea de reparación o reemplazo.

“El casino tiene casi 50 años y muchas de sus estructuras quedaron fuera de los estándares actuales. Adaptar equipamiento moderno a sistemas viejos no es sencillo”, sostuvo, al tiempo que aclaró que el desperfecto no estuvo relacionado con un problema eléctrico.

La zona de ingreso al casino de Necochea. (Foto elecos.com.ar)

Trabajo contrarreloj para restablecer el servicio

Hansen destacó el esfuerzo del personal para poner nuevamente en funcionamiento el sistema de agua. Las tareas se extendieron durante la noche y continuaron desde las primeras horas del día siguiente, permitiendo normalizar la situación. No obstante, advirtió que el equilibrio es frágil y que los inconvenientes pueden repetirse. “Hoy el sistema volvió a funcionar, pero es una situación que se sostiene día a día”, expresó.

No es la primera vez que los propios trabajadores se hacen cargo de solucionar los serios problemas edilicios del casino necochense. Desde 2014, cuando se hundió la sala que sostenía a las tragamonedas, la debacle del icónico complejo fue constante. Uno de los siniestros más graves y decadentes tuvo lugar años después, en 2020, con un incendio que destruyó varios sectores del inmueble que, no obstante, ya estaban en deshuso.

La sala teatral del casino de Necochea tras el incendio desatado en 2020.

Menos personal y falta de recursos

Otro de los puntos críticos es la reducción del plantel de mantenimiento. De contar con cerca de 50 trabajadores en sus mejores épocas, actualmente el sector funciona con poco más de una docena de empleados, que deben cubrir guardias permanentes y atender todo el complejo.

A esto se suma la escasez de insumos, la falta de equipamiento adecuado y las consecuencias de robos sufridos en años anteriores. “Muchas veces no es un problema de capacidad, sino de no tener los elementos necesarios para resolver los fallos en el momento”, explicó Hansen.

Los problemas de infraestructura en el casino de Necochea son constantes desde hace más de una década.

Preocupación por el futuro del complejo

La reiteración de fallas técnicas genera preocupación entre los trabajadores, que advierten sobre el riesgo de un cierre prolongado o definitivo si no se avanza en soluciones de fondo. “Hoy se solucionó el problema del agua, pero mañana puede ser otro inconveniente y quizás no tengamos la manera de resolverlo”, alertó el representante gremial.

La reiteración de fallas técnicas, sumada a la ausencia de inversiones estructurales, plantea un escenario de creciente incertidumbre para trabajadores y usuarios. Mientras se avanza con el proceso de subasta, desde el personal advierten que sin un plan integral de recuperación edilicia, el funcionamiento cotidiano del casino seguirá dependiendo del esfuerzo extremo de un plantel reducido y de soluciones provisorias, cada vez más difíciles de sostener.