Cáritas cerró un desayunador por hechos de violencia y advierte que la situación social "está complicada" en los barrios
María Marta Mirande, directora de Cáritas Mar del Plata, describió una realidad que se agrava: más familias que piden alimentos, voluntarios que también necesitan ayuda y un hogar que alberga hasta 45 personas por noche pero no puede pagar un psicólogo.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La parroquia Don Bosco tuvo que suspender el funcionamiento del desayunador que brindaba asistencia a personas en situación de calle y sin recursos suficientes. La decisión se tomó por hechos de violencia que se repetían en el lugar y que hicieron insostenible la continuidad del servicio, que durante largo tiempo ofreció un plato de comida a primera hora del día a quienes más lo necesitaban.
La noticia llega en un momento en que la demanda de asistencia no para de crecer. "La situación en general está un poco peor", reconoció María Marta Mirande, directora de Cáritas Mar del Plata, en diálogo con Extra, la radio de 0223. "Es muy triste y siempre es muy complejo de abordar. No es algo lineal, ni con una sola acción se puede resolver un tema tan complejo", enfatizó.
Cáritas Mar del Plata sostiene el Hogar de Nazaret de forma ininterrumpida desde hace 18 años. El espacio puede albergar hasta 45 personas por noche - 33 hombres y 12 mujeres - y abre sus puertas de 18 a 8 de la mañana. El municipio aporta entre el 30 y el 40 por ciento de los gastos a través de una ordenanza, y el resto se cubre con donaciones de la comunidad.
Con ese presupuesto ajustado, el hogar funciona con dos empleados - un franquero y una trabajadora social - pero ya no puede costear un psicólogo. "Es muy importante para trabajar en complemento con la trabajadora social y ayudar a las personas a mejorar su salud, su relación con la familia, el trabajo", explicó Mirande. "Pero ante la realidad actual del abuso de sustancias y las enfermedades mentales, se hace muy complejo y necesita el acompañamiento de profesionales. Y eso requiere dinero que no tenemos", lamentó.
La demanda que no para de crecer
Más allá del hogar, las Cáritas parroquiales distribuidas en los barrios de la ciudad también sienten el peso de la crisis. "Notamos un aumento en la demanda de alimentos y eso también es muy difícil de solventar", señaló la directora. Las gestiones con el Estado provincial y nacional existen, pero "siempre son burocráticas, siempre tardan un montón de tiempo". Mientras tanto, las comunidades organizan ferias y colectas para poder dar una ayuda semanal a las familias que se acercan.
Uno de los datos más llamativos es que los propios voluntarios que asisten a otros a veces también necesitan ayuda. "El voluntario de Cáritas es el mismo que vive al lado de la casa, es el vecino, literalmente, de los que se acercan a buscar ayuda. Y por ahí muchas veces son los mismos voluntarios que también necesitan ayuda porque trabajan y no les alcanza".
Con qué colaborar
Además de alimentos, Cáritas identifica otras necesidades urgentes. El apoyo escolar se convirtió en una de las actividades más demandadas: hay espacios en múltiples comunidades donde los chicos hacen los deberes, reciben ayuda pedagógica y garantizan al menos una merienda nutritiva. Los espacios en los Hogares de Cristo para acompañar a personas que intentan salir de las adicciones también son parte del trabajo cotidiano.
En cuanto a donaciones materiales, Mirande precisó que lo que más escasea es ropa de abrigo para hombres y niños, frazadas y camperas. Las comunidades de 2 de Abril y Félix Bunge sufrieron invasiones hace dos semanas y necesitan con urgencia frazadas y ropa de abrigo. "La ropa de mujer suele haber más, quizás porque las mujeres somos más de cambiarnos la ropa. Siempre falta ropa de hombre y de chico", explicó.
Quienes quieran colaborar pueden acercarse a las parroquias de la ciudad o contactarse directamente con Cáritas Mar del Plata. También se buscan voluntarios para dar apoyo escolar o talleres de capacitación.
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