Anuario 2019

31 de Diciembre de 2019 10:00

¡Inolvidable! Alvarado tuvo el mejor año de su historia

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Las dos caras de un 2019 soñado. El ascenso el 23 de junio que quedará en la historia grande y un festejo en la primera excursión en la Primera Nacional. (Fotos y edición: Diego Berrutti)

Por el tan esperado ascenso y la ratificación en la Primera Nacional, el "torito" cierra el 2019 con un balance altamente positivo y la tranquilidad de haber alcanzado el objetivo que tan esquivo le era. Como frutilla del postre, la clasificación a la Copa Argentina.

Difícilmente los hinchas de Alvarado se olviden alguna vez del año 2019. El "torito" en algún momento podrá llegar a Primera División y, por qué no, seguir subiendo peldaños en competencias cada vez más importantes. Pero la realidad, que la llegada a la Primera Nacional, era algo que desvelaba a dirigentes de antes y ahora, que por cuestiones del fútbol no se concretó en otros años. Entonces, la oportunidad de llegar a la máxima categoría del ascenso y, luego de un arranque dubitativo, afirmarse hasta meterse en la zona de Copa Argentina.

El año que comenzó el 4 de febrero con la victoria sobre Camioneros 3 a 1 en el inicio del Octogonal del Torneo Federal A y finalizó el 2 de diciembre en San Juan, con el empate agónico ante San Martín 1 a 1, tuvo la particularidad que ambos partidos fueron un lunes. Pero en el medio de ambos, pasaron muchas cosas, historias cruzadas y parecidas de Mauricio Giganti y Juan Pablo Pumpido, con momentos de zozobra, con encuentros que podían ser bisagra para la continuidad o no de los entrenadores en el club. Y los dos salieron adelante con un resultado positivo: el equipo del "Buli" le ganó 3 a 1 a Sol de Mayo en Viedma, se sacó un peso de encima y clasificó al Pentagonal Final. El conjunto que dirige el hijo del arquero campeón del mundo en 1986, superó 3 a 2 a Estudiantes de Río Cuarto en Minella y cambió el chip, revirtió un comienzo complicado y se encaminó a una segunda mitad de primera rueda inmejorable.

La llegada al ascenso se dio en un camino de piedras, superando obstáculos. Un octogonal con altibajos y una "final" en Viedma (3 a 1) para entrar al Pentagonal y mantener en el cargo al entrenador. Un arbitraje localista de Lucas Novelli Sanz en Río Cuarto empezó a diluir las chances del primer boleto para los marplatenses. Con tranquilidad, Giganti siguió trabajando y apostó todo al segundo lugar en la Primera Nacional, el equipo se fortaleció, se hizo fuerte para conseguir buenos resultados de visitante y definió con autoridad de local para llegar a la soñada final con San Jorge. Ahí, lo que todos conocemos y no cambia la historia ni los merecimientos de un plantel y un cuerpo técnico que hicieron todo para coronar el resultado más importante de la historia de la institución.  

La salida de Mauricio Giganti por cuestiones personales descompaginó lo que venía, quedaron pocos "héroes" del ascenso y se armó un equipo nuevo de la mano de Juan Pablo Pumpido, que llegaba con pocos antecedentes y sin espalda para hacerse cargo de una silla caliente. El santafesino lo asumió con tranquilidad y confianza, nunca perdió el foco, ni aún cuando desde la misma dirigencia pusieron en duda su continuidad. Cuando eso pasó, la mano del técnico dio sus frutos: cambio de esquema, de mentalidad y un invicto de siete partidos que lo alejaron de la zona de descenso, lo metieron en Copa Argentina 2020 y lo acercaron al (impensado) Reducido.

Sufrir para gozar. Un poco la historia de Alvarado se dio en el mejor año de su vida, en dos semestres distintos, de maneras parecidas, y en ambas con el mejor final, para que baile, cante y grite el pueblo de Matadero.
 

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