Mató a dos jóvenes y lo declararon no culpable por inimputabilidad: "Ahora parece que matar es gratis"

Los padres de Fran Murcia y Pablo Pereira, los motociclistas de 33 y 38 años que fueron asesinados a toda velocidad por Santiago Aquindo en 2018, expresaron a 0223 profundo dolor e indignación por el veredicto no condenatorio que resolvió un jurado popular en Mar del Plata. 

11 de Mayo de 2022 18:03

Doce jurados declararon a Santiago Aquindo como persona inimputable porque un brote psicótico le impidió comprender lo que hizo en la madrugada del 31 de octubre del 2018 cuando atropelló y mató, en Constitución y Roldán, a más de 130 kilómetros por hora y con semáforo en rojo, a Francisco Murcia y Pablo Pereira. A más de una semana de ese fallo popular, los que siguen sin entender el veredicto, que veda cualquier posibilidad de condena, son los padres de Francisco y Pablo.

Es que durante cuatro años los familiares más cercanos de los jóvenes motociclistas convivieron con el dolor irreparable de la pérdida, soportaron tres postergaciones de juicio, y llegaban a este 2022 con la esperanza de abrazar una mínima expectativa de Justicia. Pero al final del camino, lo único que encontraron en los tribunales de Mar del Plata fueron estas palabras: “Santiago es no culpable”. Y no, los papás que tienen a sus hijos en el cementerio no lo entienden ni lo van a entender.

“La Justicia me defraudó. Un jurado no está capacitado para decidir sobre la condición psiquiátrica de alguien. A mí me mataron un hijo de la manera más espantosa que uno puede imaginar y el fallo sale no culpable ¿Cómo es eso? O sea, los culpables son Francisco y Pablo que, como dijo el abogado que lo defendía a este asesino, justo estaban en el lugar equivocado y en el momento equivocado”, cuestiona Mónica Jenkins, la mamá de Fran, e insiste: “Este fallo es una burla y es una tomada de pelo. Es demasiado doloroso que no se tenga en cuenta la vida de dos personas que salían de trabajar”.

Entre tanta impotencia, la mujer confiesa a 0223 que el veredicto “la dejó sin fuerzas para seguir”. “La verdad que ni siquiera sé si tengo ganas de seguir peleándola. Estos cuatro años que pasamos hasta llegar al juicio fueron eternos. Tres veces nos postergaron la fecha de inicio por la pandemia del coronavirus. Y todo para nada”, lamenta, y agrega: “Yo siento que volvieron a matar a mi hijo. Que Santiago Aquindo hizo lo que hizo gratis. Porque parece que matar acá es absolutamente gratis”.

Cuando lo asesinaron, Fran Murcia tenía tres hijos de 10, 12 y 14 años.

“Lo más duro de todo esto es que no podés apelar, no podés hacer nada: el asesino sí tiene todos los derechos y puede elegir lo que quiera pero nosotros, las víctimas, nos tenemos que conformar con lo que dice el fallo y ya está. No tenemos forma de descargarnos en la Justicia”, dice, por su parte, José Pereira, el papá de Pablo, quien reconoce que “personalmente cuesta aceptar que Aquindo sea un enfermo psiquiátrico”.

El hombre califica al juicio como un proceso “muy doloroso” al haber “revivido todo” en tan pocos días. “Parecía que todo había pasado ayer pero ya pasó mucho tiempo. Y en estos años no pudimos hacer otra cosa que ir al cementerio y dejar una flor. No tenemos otra opción. No podemos volver atrás”, lamenta, y recuerda: “Esta persona mató a dos chicos trabajadores y dejó huérfanos a sus hijos”.

Lo que viene

El jurado determinó que un brote psicótico le impidió a Santiago Aquindo comprender la criminalidad de su accionar.

Más allá de la ausencia de condena, ahora la Justicia debe evaluar la eventual peligrosidad que supone Aquindo para sí o para terceros y, en base al diagnóstico, definir una medida de seguridad de resguardo. Con el antecedente del fallo, Jenkins se muestra escéptica y teme, incluso, que al automovilista que mató a su hijo “lo manden a la casa”. “No me cabe la menor duda que después de todo lo que se dijo en este juicio, le van a tener lástima y van a decidir eso, lo cual me indigna doblemente”, manifiesta.

Pereira, sin embargo, descarta esa posibilidad y confía en que el joven deberá permanecer en alguna institución para continuar con un tratamiento acorde a la patología de salud que padece, en base a lo que consta en los informes de peritos y especialistas. “Entre lo que dijo la Justicia y los profesionales, no creo que lo vayan a mandar a la casa. Es alguien peligroso”, aclara.

Fuerzas

De un momento a otro, Jenkins tuvo que hacerse responsable de los hijos de Fran, que al momento del choque tenían 10, 12 y 14 años. Los tres vivían con él y en la madrugada que lo mató Aquindo el motociclista de 33 años se dirigía precisamente a su casa, después de cumplir con su jornada laboral de chef en la cervecería Shelter, para reencontrarse con los chicos.

Pablo Pereira fue asesinado por Aquindo en su primer día de trabajo en una cervecería de Constitución.

“Si no era por mis nietos, yo me tiraba en una cama y no me levantaba nunca más. Y mis otros dos hijos, Lupe y Juan, también me sostuvieron un montón. Todos ellos me dieron fuerza para luchar”, destaca la mamá, y asegura: “En estos 4 años, aún encerrada, no pare nunca. Estuve en todas las reuniones de Vialidad, en todos los Zooms que se hacían para lucharla por Fran y por cada muerte de tránsito”.

Para Pablo, en cambio, todo era novedoso en aquel miércoles de octubre: se trataba de su primer día de trabajo en la cervecería de avenida Constitución. “Tengo mucho dolor porque no haya condena pero también sé que ni aunque el asesino estuviera preso me cambiaría el dolor. El que vive esto en carne propia es el único que sabe lo que se sufre”, remarca el padre del trabajador de 38 años.

El hombre, sin embargo, coincide en que su familia es el sostén que lo mantiene con fuerzas para seguir mientras, día a día, intenta encontrar alguna evasión en su negocio ante los recuerdos permanentes del hijo que le quitaron. “Tengo bisnietos, más hijos, y toda una familia y hay que seguir. Hay que seguir con mucha entereza y sacar fuerzas de algún lugar. No es fácil pero hay que hacerlo”, reitera Pereira.

 

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