Salió a trabajar y le dispararon para robarle la moto: "No me mataron porque aceleré"

La joven terminó con una costilla fisurada, el cuello desviado y múltiples golpes en todo el cuerpo. Los vecinos denuncian que la inseguridad es algo habitual y siempre son los mismos delincuentes.

Estefanía, de 33 años, iba a trabajar cuando fue atacada.

9 de Febrero de 2026 12:04

Por Redacción 0223

PARA 0223

Estefanía Sánchez, de 33 años, se subió a la moto y salió de su casa para ir a trabajar como todos los días. A las 6.30 tomó la calle Alvarado, pasó la rotonda y lo que parecía un día cualquiera se convirtió en un infierno cuando tres motos aparecieron.

"Se pusieron de costado, una de ellos intentó sacarme las llaves, empecé a acelerar, pero me siguieron. Los acompañantes me pegaban patadas en la cabeza y las costillas para que me bajara. Empecé a tener miedo cuando sacaron un arma y tiraron para que frenara", declaró en diálogo con 0223.

Personal policial ya cuenta con los videos para analizar el caso.

En medio de la adrenalina por la situación, cuenta que lo que quería era "llegar a Prefectura que estaba en Alvarado y Chile": "Todo el camino estuvieron pegándome y me tiraban con el revólver. Cuando faltaba una cuadra para llegar me arrinconaron y choqué contra un auto", narró. 

"Lo que recuerdo es que salí despedida por arriba del vehículo, perdí el casco y la zapatilla. Se bajaron y como la moto estaba destruida me empezaron a pegar ahí... eran cinco personas", agregó. 

En medio del caos, paró el colectivo 571 y una chica que vive en la zona bajó para asistirla. "Mi familia llegó a los 45 minutos y la ambulancia recién a la hora. Me llevaron a la clínica, me hicieron estudios y ayer me dieron el alta porque lo que encontraron fueron golpes en todo el cuerpo", explicó. 

Por el impacto contra el auto, la moto quedó destruida.

Más allá del miedo y la angustia que produjo toda la situación, dice que lo que más duele "es la última patada" que le pegaron en el pecho: "Tengo una costilla fisurada y el cuello desviado. Me dispararon muchas veces, pero como yo levantaba la velocidad no me mataron. Hoy puedo caminar, ayer no. Todavía no puedo dormir por la cantidad de dolores", contó.

Este caso no es aislado: según le comentaron los vecinos, pasa recurrentemente y siempre son las mismas personas. Estefanía tiene que sanar física y sobre todo emocionalmente tras los momentos difíciles que pasó. La policía cuenta con los videos de las cámaras de la zona y analiza el modus operandi de los individuos. Mientras tanto, todo un barrio vive con miedo de que el episodio se repita y el destino sea peor.