Fate cierra sus puertas tras más de 80 años y deja a miles de empleados en la calle
La histórica fábrica de neumáticos anunció el fin de su actividad en Argentina tras meses de conflicto sindical, caída de la demanda y fuerte presión de las importaciones, afectando al sector manufacturero local.
Por Redacción 0223
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Después de más de ocho décadas en el país, Fate, una de las principales fabricantes de neumáticos, anunció el cierre definitivo de sus operaciones en Argentina. Esta medida se produjo luego de meses de paros, negociaciones fallidas y un conflicto sindical que agravó una situación ya complicada por la caída del mercado interno y la competencia de productos importados.
La planta de San Fernando, la mayor del sector en el país, estuvo paralizada más de un mes antes del anuncio, y la empresa había reducido a la mitad su personal en los últimos dos años. Los empleados administrativos recibieron la notificación de no presentarse a trabajar desde este miércoles, dejando en vilo el futuro de miles de puestos de trabajo.
Controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, Fate explicó que la pérdida de competitividad fue la causa principal para cesar su actividad. En 2024, la empresa implementó un ajuste que incluyó el despido de 97 trabajadores y la oferta de retiros voluntarios. Además, solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis, mecanismo que permite reducir costos laborales y renegociar condiciones ante una situación crítica.
El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), liderado por Alejandro Crespo, rechazó esta decisión y denunció un “lock-out patronal”. El gremio acusó a Fate de intentar forzar una reforma laboral y disciplinar a los empleados, lo que derivó en asambleas y movilizaciones que profundizaron la paralización de la producción.
Desde Sutna cuestionaron la versión empresarial, recordando que la firma ya había planteado situaciones similares durante la pandemia, cuando buscó pagar solo una parte de los salarios a pesar de recibir ayuda estatal. También señalaron que los balances posteriores mostraban ganancias millonarias, lo que pone en duda la existencia de una crisis terminal.
El cierre de Fate refleja un panorama crítico para la industria del neumático en Argentina. Junto con Pirelli y Bridgestone, que también enfrentan dificultades, este sector emplea alrededor de 5.000 personas y depende en gran medida del desempeño del mercado automotor y el consumo interno.
Las compañías atribuyen sus problemas al aumento en los costos de insumos clave como el caucho natural y el acero, gravados por aranceles a la importación, y a la apertura comercial, que facilita la entrada de neumáticos extranjeros a precios hasta un 40% más bajos, principalmente desde China.
El volumen de importaciones alcanzó cifras récord: en mayo de 2024 ingresaron 869.525 neumáticos, el mayor registro en dos décadas, con China representando el 78% del mercado de autos y camionetas. En el primer semestre de 2025, las importaciones asiáticas crecieron un 37% interanual, impulsadas por menores costos logísticos y menos trabas administrativas.
Esta dinámica impactó negativamente en la producción local, que cerró 2025 con una caída superior al 22% en el sector de caucho y plástico. Las fábricas de neumáticos operaron a solo un tercio de su capacidad, con dos de cada tres máquinas apagadas hacia fin de año, una situación comparable a los peores momentos de la crisis de 2001.
Además, la recesión y la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores llevaron a posponer el reemplazo de cubiertas o a buscar opciones más económicas en países vecinos. La menor producción de terminales automotrices también redujo la demanda de neumáticos para equipo original, un mercado clave para las fábricas nacionales.
Fate S.A.I.C.I. fue fundada en 1940 en Buenos Aires y comenzó produciendo telas impermeables y bandas de rodamiento para neumáticos. En 1945 inició la fabricación de neumáticos y cámaras para vehículos, consolidándose en el mercado nacional. En 1956 firmó un convenio tecnológico con General Tire de Estados Unidos, que modernizó su producción.
La planta de San Fernando, inaugurada en 1963, se convirtió con los años en la mayor fábrica de neumáticos del país. Su cierre representa no solo el fin de una era para Fate, sino una señal de alerta para la industria manufacturera argentina, que enfrenta desafíos estructurales complejos.
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