Gabriela magnoler

1 de Agosto de 2019 08:12

Rancho Móvil y Cochera de Playa Grande, las dos polémicas que rodearon a Magnoler

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La expresidenta del Ente de Turismo tuvo una discusión con Arroyo que decidió echarla. Su gestión estuvo signada por las polémicas. Fue la tercera presidenta del ente de la gestión del jefe comunal.

El 30 de septiembre de 2016, Gabriela Magnoler asumió la presidencia del Ente Municipal de Turismo (Emtur) y se convirtió así en la tercera titular de esa cartera clave para una ciudad como Mar del Plata. Sin cumplir el tercer año de su gestión, el intendente Carlos Arroyo la removió de su cargo, luego de una fuerte discusión mantenida en las últimas horas. Se termina así un ciclo con más polémicas que logros.

Según pudo saber este medio, Arroyo y Magnoler discutieron por un tema vinculado a Playa Grande, uno de los principales focos de conflicto durante su gestión al frente del Emtur. El intendente y la ahora expresidenta del ente tenían, prácticamente, miradas opuestas respecto a varios temas que involucran al complejo.

El conflicto se desató por la intención de instalar un local bailable en la cochera de Playa Grande. La mayor parte del Concejo Deliberante rechaza esa propuesta, porque, entiende, el pliego de bases y condiciones no habilita ese tipo de uso. Como en muchos temas espinosos, la presidenta del Emtur mantuvo una postura ambigua el mayor tiempo posible. Sin embargo, cuando los incumplimientos de la empresa concesionaria de la Unidad Turística Fiscal fueron repetidos el ente no tuvo mayor remedio que rubrica informes contrarios al pedido de los empresarios que buscaban habilitar un local bailable en ese espacio que debía destinarse a ser estacionamiento de autos.

Sin embargo, el intendente Arroyo pateó el tablero  y firmó con la empresa Playa Azul SA, conesionaria de la UTF, un acta transaccional en la que admitía convertir el espacio en un recreativo, a cambio de una serie de obras. Pese a ser el jefe político de la ciudad, Arroyo nunca consiguió que el Emtur respalde su iniciativa.

Con esa discusión de fondo, surgió otro conflicto: una ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante para permitir la colocación de vallas entre las 22 y las 6 en los boliches que actualmente funcionan allí, algo que lógicamente fue rechazado por la firma que busca poner un nuevo boliche en Playa Grande. El intendente tenía (tiene) la voluntad de revertir esa ordenanza y le pidió a Magnoler un informe técnico, que la exfuncionaria rechazó presentar. “Tuvieron una discusión y el intendente no se la dejó pasar”, confió una fuente cercana al jefe comunal.

Esta disputa no fue la única. Magnoler ya había dejado en una posición incómoda al intendente en el conflicto con Rancho Móvil. Durante años, el Emtur desoyó las quejas de los socios históricos, que veían como se montaba un negocio inmobiliario en una zona privilegiada de la costa marplatense. Finalmente, cuando el escándalo se hizo inocultable el jefe comunal le ordenó decretar la caducidad de la UTF Rancho Móvil, donde se habían construido casi 20 cabañas frente al mar, cuando solo se admitía ir con casas rodantes a acampar.

Además de estas cuestiones en los últimos meses Magnoler también avanzó con millonarias licitaciones para contratar agencias que se ocupen de manejar la comunicación y publicidad del Emtur a través de redes sociales. Otra de ellas tenía como objetivo la realización de encuestas a los turistas para saber qué cantidad de visitantes vinieron, sus preferencias, nivel de gastos, etc. Lo llamativo de esta licitación es que ese trabajo siempre lo realizó personal especializado del Emtur, que ofrecía estadísticas confiables acerca de todas las variables turísticas.

Eso se quebró este verano, cuando el ente municipal ocultó la cantidad de visitantes que recibió Mar del Plata durante la temporada, hasta que finalmente dio un informe parcial sobre el cual era imposible trazar una comparación estadística.

En ese marco, Carlos Arroyo despidió a su tercer presidente de ente. El primero había sido Emiliano Giri, quien había llegado al puesto empoderado por haber sido el jefe de campaña que llevó a Arroyo a la Intendencia. Sin embargo, a los pocos meses de asumir fue detenido por una causa que investigaba hechos de corrupción en el Astillero Río Santiago. Su foto esposado circuló por todos los medios nacionales, aunque meses después fue sobreseído.

Tras la salida de Giri, asumió Mario Marchioli, un exgerente de la cadena de hoteles Álvarez Argüelles. Su gestión terminó de manera abrupta cuando el jefe comunal resolvió desplazarlo para que asuma Magnoler, quien llegaba con buenos lazos con el gobierno provincial.

Ya sin Magnoler y con Arroyo directamente enfrentado con el gobierno provincial el ente quedará a cargo de otro hombre del Pro como Jorge Zanier.

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