Mar del plata

8 de Noviembre de 2020 10:00

Gendarmería, la cuarentena y el plan que no fue: el paso de Oroquieta por la Secretaría de Seguridad

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Darío Oroquieta será reemplazado por Horacio Totó García. Foto: 0223.

El funcionario tuvo una gestión atravesada por la pandemia. Pujas con Nación y la oposición por el regreso de las fuerzas federales marcaron su recorrido en los once meses en los que estuvo al frente.

Darío Oroquieta arribó a Mar del Plata para asumir en diciembre de 2019 como secretario de Seguridad. Hombre cercano a la ex ministra Patricia Bullrrich y aliado del intendente Guillermo Montenegro -que en reiteradas oportunidades había destacado su propia experiencia de gestión en esa área durante la campaña electoral-, Oroquieta asomaba como el indicado para tratar una de las problemáticas estructurales de General Pueyrredon. Once meses después, abandona su cargo con duros cuestionamientos.

Después de su trabajo al frente de la secretaría de Seguridad del municipio de Vicente López, formar la Policía Metropolitana en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) y haber creado el Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (Cufre) - mediante el cual se logró recapturar a más de 11 mil prófugos -, Oroquieta saltó de la Subsecretaría de Políticas de Seguridad e Intervención Federal de la Nación a la Secretaría de Seguridad de General Pueyrredon por pedido expreso del jefe comunal, su mano derecha con el que trabaja hace más de 13 años.

Este martes se conoció que será reemplazado antes del inicio de la temporada de verano por Horacio Totó García por razones "estrictamente personales" esgrimidas previamente. Su sucesor tendrá una tarea compleja: con reclamos de distintos sectores, el control de la seguridad en la temporada estival será su primer desafío. De todas maneras, la salida se da en los mejores términos y el otrora funcionario podría seguir ligado al gobierno.

Fuerzas federales, una pulseada perdida

Oroquieta inició su gestión con un paso en falso. El proyecto para instalar una escuela de formación de gendarmes en los hoteles de la Unidad Turística de Chapadmalal no fue considerado por las nuevas autoridades nacionales, en lo que sería el inicio de una dura relación con la cartera que conduce Sabina Frederic que estaría signada por fuertes acusaciones a lo largo de su gestión.

La seguridad tuvo un giro especial a partir de la instauración del aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus. Por la cuarentena, los delitos denunciados bajaron casi a la mitad, pero a medida que se fueron flexibilizando las actividades los hechos delictivos comenzaron a repuntar en las calles de la ciudad.

En cada oportunidad que tuvo, el secretario de Seguridad remarcó que la tendencia creciente de los delitos estaba cimentada en un hecho puntual que se convertiría en un reclamo central de su gestión: el retiro de 500 efectivos de las fuerzas federales.

El debate por la disponibilidad de los uniformados que hacían frente a la delincuencia en los barrios periféricos de Mar del Plata motivó fuertes cruces con la oposición, tanto a nivel local como nacional. Las tensiones fueron en aumento con el correr de los meses hasta que la semana pasada estalló la polémica por Twitter con el secretario de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba.

La Patrulla Comunitaria, postergada

A fines de enero, Oroquieta presentó su plan para mejorar la seguridad en los barrios: el Cuerpo de Patrulla Comunitaria. Pero el ambicioso proyecto que prometía dar respuesta de manera inmediata al Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) nunca se puso en marcha y quedó postergado.

El plan inicial era capacitar a 300 efectivos que se movilizarían en 30 motos, 20 autos y 20 camionetas; y si bien no estarían armados, sí iban a llevar chalecos antibalas. Además, contemplaba instalar puestos fijos y destacamentos móviles que buscaban tener una fuerza de cercanía en los barrios de Mar del Plata.

La idea era que la Secretaría de Seguridad avanzara en la selección y capacitación del personal y en la adquisición del equipamiento tras la aprobación del Presupuesto 2020. Pero al poco tiempo irrumpieron la pandemia de coronavirus y la cuarentena; y el prometedor plan de seguridad de Oroquieta quedó a un costado.

La seguridad durante la cuarentena

Los controles en tiempos de pandemia estuvieron abocados a garantizar el cumplimiento del aislamiento. El Municipio resolvió cerrar los acceso a General Pueyrredon y se centró en monitorear con firmeza la circulación de las personas en las calles.

Para ello, fue clave la incorporación de cerca de 40 vehículos de alta gama que fueron recuperados de organizaciones narcocriminales y que se sumaron a la flota municipal de distintas dependencias en el marco de la emergencia sanitaria.

Si bien las gestiones las encabezó el propio Montenegro, gran parte de los vehículos recuperados fueron destinados a la Secretaría de Seguridad que al día de hoy utiliza para patrullar las calles.

El mapa de la inseguridad que deja Oroquieta

A pesar de las intenciones, Oroquieta abandona su cargo sin una política clara. La falta de trabajo que se acusa en Mar del Plata derivó en una escalada de hechos delictivos, principalmente en los barrios periféricos.

Uno de los puntos más afectados es la denominada Zona Roja. A lo largo de todo el año, los vecinos del barrio Don Bosco alzaron la voz en reiteradas oportunidades para mudar a las trabajadoras sexuales a otro sector de la ciudad.

A mediados de junio, desde la cartera de Seguridad se habían comprometido a coordinar operativos dinámicos de saturación. No obstante, los vecinos de la zona delimitada por las avenidas Colón, Luro, Jara y Champagnat reclaman al día de hoy mayor seguridad.

El oeste de Mar del Plata es de las zonas más calientes en términos de inseguridad. Los motochorros, los arrebatos y las entraderas predominan en los barrios Autódromo y Las Heras. Por caso, los vecinos de El Martillo mantienen vigente el reclamo para instalar una cámara domo del COM en la esquina de González Chávez y Puán.

Su paso por el Municipio y el manejo de la seguridad estuvo marcado de fuertes críticas por parte de dirigentes de la oposición, como también desde el Foro de Seguridad, vecinos y fomentistas. Oroquieta renuncia a su cargo y la seguridad de Mar del plata sigue siendo una asignatura pendiente.